Venimos de una familia que aprendieron a cultivar, cuidar y obtener la mejor materia prima para la elaboración del mejor producto.
Nuestra familia ha cultivado cacao fino de aroma en el corazón de Manabí, transmitiendo de generación en generación el conocimiento y la pasión por este fruto.
Nuestros métodos tradicionales, combinados con abonos orgánicos, garantizan un cacao de la mas alta calidad y sabor inigualable.

Calidad que mira al mundo
El corazón del emprendimiento es la familia: conversaciones mientras se pela, se muele o se templa; decisiones compartidas y una certeza que guía el ritmo diario: Dios provee y acompaña. La fe se vive en lo pequeño: comenzar cada jornada con oración, trabajar con excelencia y mirar el negocio como un medio para servir a otros.
La formación también ha contado: en el Centro de Desarrollo Infantil recibieron talleres de emprendimiento y contabilidad. Esa capacitación temprana modeló hábitos de trabajo, visión de futuro y una administración más responsable del proyecto.
Calidad que mira al mundo
Rulate crece paso a paso. Ya hay pedidos desde el extranjero y el “sueño grande” está declarado: exportar en volumen, competir en el Salon du Chocolat y promover el cacao ecuatoriano como uno de los mejores del planeta. No solo por el sabor, sino por el valor social: empleo local, agricultura cuidadosa del suelo y de las plantas, y una cadena que dignifica el trabajo.
“Queremos dejar un legado de paciencia y de trabajo: barras de alto cacao que hagan bien y una marca que abra oportunidades”.


Chocolates de Ecuador al mundo.